El mercado de los smartwatches en gran medida, y el de las pulseras cuantificadoras también, están demostrando que a pesar de las expectativas de los expertos eran muy altas, no es oro todo lo que reluce, y hacerse un hueco en esta nueva categoría de productos está siendo muy complicado, al menos para todos menos para uno. El Apple Watch campa a sus anchas con cifras de ventas millonarias a pesar de ser uno de los smartwatches más caros del mercado, y a pesar de ser exclusivo para una plataforma como iOS, mucho menos extendida que Android. Pero el reinado del Apple Watch comenzó antes incluso de que lo conociéramos, y sin aún existir hirió de muerte a una de las grandes apuestas de Samsung, el Simband.

Los primeros rumores acerca de la intención de Apple de lanzar un reloj inteligente comenzaron en 2011. En ese momento los ejecutivos de Samsung se plantearon el objetivo de lanzar un dispositivo que compitiera directamente con este smartwatch de Apple, aunque aún no sabían nada acerca de ese nuevo productos. Las premisas eran claras: debía ser mejor y lanzarse antes. El problema es que en ese momento sólo había rumores, y ya sabemos lo que ocurre con los nuevos lanzamientos de Apple: el hype supera al propio producto. El Apple Watch iba a tener un carácter fundamentalmente médico, con sensores de todo tipo, algunos imposibles de conseguir con la tecnología existente, pero daba igual porque había que hacerlo mejor y más rápido.

Así llegamos a mayo de 2014, y Samsung nos presentó su Simband. El equipo de ingenieros de Samsung trabajo a contrarreloj para poder mostrar un simple prototipo de funcionara antes de que Apple pudiera presentar en su WWDC 2014 el Apple Watch, algo que no llegó a ocurrir, porque hasta la Keynote de septiembre no se vería el reloj de Apple. La presentación fue bastante pobre, y basada más en futuribles y cuentos chinos que en hechos ya conseguidos. Tras la presentación de Apple, un par de meses después, Samsung volvió a mostrar su Simband, y sería la última vez que la viéramos.

Según fuentes dentro de Samsung el proyecto Simband sigue adelante con un futuro muy prometedor, pero resulta curioso que casi tres años después no hayamos vuelto a saber nada de él. Un proyecto que nació sin un objetivo propio, sino simplemente el de ser mejor y más rápido que el vecino, y cuyas prisas y falta de visión a largo plazo terminó matándolo antes de que ni siquiera llegara a nacer. Fue la primera víctima del Apple Watch sin ni siquiera existir. Podéis leer la historia completa en este enlace.

El artículo El Apple Watch mató la primera pulsera cuantificadora de Samsung antes de existir ha sido originalmente publicado en Actualidad iPhone.